A la Muerte del Obispo Boza Masvidal

Francisco A. Paz

 

 

Hay dolor sin consuelo
porque ha muerto Masvidal,
y dicen que el funeral
fue desde la Iglesia al Cielo.
Su pueblo quedó en desvelo,
y en el más triste quebranto.
Mi crucifijo levanto,
como si fuera su nombre;
sabiendo que ha muerto un hombre;
pero que ha nacido un Santo.

El Obispo del Amor,
el servicio y la humildad,
pasó a la inmortalidad,
para estar con el Señor.
La muestra de su valor,
para siempre durará.
Nunca el mundo olvidará,
que en Cuba lo atropellaron;
y aunque de allí lo sacaron;
ahora sobre Cuba está.

Ya no se ve en Venezuela,
Cuba, Miami, ni España;
porque su labor entraña
misión celestial en vela.
La Fe Cristiana consuela,
y dura una eternidad.
Y Dios con su gran bondad,
mejor trabajo le ha dado.
Ahora atiende en su Obispado
a toda la Humanidad.

Fuente: Revista Ideal Marzo del 2004 No.327